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Oct 22, 2025 Admin Más Industria 0
Las manufacturas, las empresas IMMEX y la integración tecnológica desplazan al petróleo como motor económico. El país se consolida como socio clave de Estados Unidos, pero enfrenta el reto de diversificar mercados, fortalecer la proveeduría local y apostar por la industrialización inteligente.
“Muy buena parte de nuestro país cree todavía que el principal motor de la economía es el petróleo. En realidad, hoy el verdadero motor está en nuestras exportaciones y plantas de manufactura”: Ricardo Raphael. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
Emilio Cadena: Dependemos demasiado de Estados Unidos, y eso nos hace reflexionar: es hora de invertir en diversificación y en el crecimiento industrial de México. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
“La política comercial de Estados Unidos es un instrumento de seguridad nacional. Si entendemos eso, México puede capitalizar su posición”: Ricardo Raphael. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
Emilio Cadena: “Nuestras plantas son al menos 20 años más jóvenes. Hoy los mexicanos somos más optimistas y más entusiastas; nuestras plantas no solo nos necesitan a nosotros, también Estados Unidos las necesita”. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
“El reto es mayúsculo: tenemos que hacer que nuestro motor económico, las IMMEX y la manufactura, se reconozca como el verdadero motor del país”: Ricardo Raphael. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
“No le vamos a ganar a los chinos en manufactura, menos si eres extranjero. Tenemos que invertir en nuestro crecimiento industrial y pensar estratégicamente cómo competir y diversificar hacia otros mercados”, insistió Emilio Cadena. (Fotografía: Hugo Salazar Solís)
“El comercio con Estados Unidos no se negocia solo con aranceles; también está ligado a temas de seguridad, migración y lucha contra el fentanilo. Nuestra negociación debe contemplar todos estos frentes”, expuso Ricardo Raphael. (Fotografía: Hugo Salazar Solís) Silvia Ortiz
CIUDAD DE MÉXICO (22/10/2025).- En el marco de la 50 Convención Nacional de Index, los analistas Ricardo Raphael y Emilio Cadena coincidieron en que México atraviesa una transformación histórica: el petróleo dejó de ser el eje del desarrollo económico nacional, dando paso a las exportaciones manufactureras, que hoy representan más del 80% del total y han convertido al país en el principal socio comercial de Estados Unidos.
“El petróleo ya no es el motor de México”, afirmó Ricardo Raphael, periodista, analista político, escritor y académico:
Hoy más del 80% de lo que exportamos son manufacturas. México se volvió indispensable para la industria norteamericana; somos su fábrica confiable.
El académico subrayó que esta evolución responde a una reconfiguración profunda del comercio global, donde los temas de seguridad, soberanía tecnológica y reindustrialización pesan más que el costo de producción.
“Estados Unidos busca tener cerca lo estratégico: semiconductores, baterías, vehículos eléctricos, equipo médico, paneles solares. México está justo ahí, al lado”, agregó.
Por su parte, Emilio Cadena, CEO de Grupo Prodensa, explicó que el nearshoring detonó un crecimiento sin precedentes:
“En cinco años, México pasó de ser un jugador relevante a convertirse en el cliente número uno de Estados Unidos. Compramos lo mismo que China, pero producimos con reglas, trazabilidad y cercanía. Eso cambió toda la dinámica industrial de Norteamérica”.
Cadena puntualizó que este fenómeno ha elevado la demanda de espacios industriales y servicios especializados:
“Antes del nearshoring se absorbían 30 millones de pies cuadrados al año; hoy son más de 70 millones. La velocidad de instalación es impresionante”.
Sin embargo, advirtió que el reto principal está en fortalecer la base de proveeduría local:
“Podemos atraer todas las plantas del mundo, pero si seguimos importando partes, empaques o moldes de Asia, el beneficio será limitado. Necesitamos hacer aquí lo que hoy compramos afuera”.
Ahí es donde entran las empresas IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación), que —según Cadena— son el motor silencioso de esta revolución económica:
“Las IMMEX no solo ensamblan; hoy diseñan, automatizan procesos, certifican calidad y exportan conocimiento. Son las que conectan a México con el mundo real de la manufactura avanzada”.
Actualmente, más de 6,000 empresas IMMEX operan en México, generando más de 3 millones de empleos directos y representando casi el 60% de las exportaciones totales del país, según datos de Index Nacional. En sectores como automotriz, aeroespacial, electrónico, médico y de dispositivos inteligentes, estas compañías incorporan tecnología, inteligencia artificial, robótica y gestión digital de datos.
“Lo que antes era maquila, hoy es innovación aplicada”, afirmó Cadena.
“Exportamos pantallas, sensores, autopartes inteligentes, paneles solares y dispositivos médicos que cumplen con los más altos estándares. El modelo IMMEX es la base de nuestra nueva identidad industrial”.
Diversificación y desarrollo industrial
Cadena insistió en que México debe mirar más allá del mercado estadounidense:
“Fue un acierto de Trump decir: ‘Dependemos demasiado de China’. Eso nos haría reflexionar a nosotros y decir: ‘Dependemos demasiado de Estados Unidos’”.
Reconoció que diversificar mercados no es sencillo, pero sí posible:
Hoy es mucho más difícil para nosotros pensar en la diversificación, porque ¿qué otro mercado queda? Europa, quizá, sería el más atractivo. Con China no podemos competir en manufactura; ellos tienen subsidios energéticos, reglas propias y un modelo de trabajo 996 —nueve horas, seis días a la semana—. Pero sí podemos aprender de su enfoque: primero desarrollo industrial, luego rentabilidad. Hoy no tenemos nada que ofrecerle a China, pero sí debemos pensar en ellos para la industrialización del país.
Cadena puso ejemplos del desarrollo regional y la capacidad transformadora de la industria mexicana:
“Hace 30 años nadie hubiera creído que Guanajuato sería la capital automotriz de Norteamérica. Hace 40, nadie imaginaba que Mexicali sería lo que es hoy. Monterrey y Apodaca son laboratorios industriales; cuando empecé con Prodensa había un parque industrial, hoy hay más Starbucks que parques industriales había en aquel entonces”.
Para el empresario, México debe invertir en infraestructura, talento y energía confiable:
“Se requiere mucha lana para el desarrollo industrial del país. Si queremos diversificar, primero debemos fortalecer nuestra casa”.
Ricardo Raphael: añadió que esta fortaleza no debe darse por sentada:
“Tenemos que cuidar las reglas del T-MEC, invertir en infraestructura y garantizar energía suficiente. El crecimiento no vendrá solo por la cercanía geográfica; requiere visión, diplomacia económica y políticas industriales de largo plazo”.
Ambos coincidieron en que la revisión del T-MEC en 2026 será determinante:
“Estados Unidos no quiere que México colapse; nos necesita estables”, señaló Ricardo Raphael: “Pero tampoco nos regalará nada. Hay que llegar con una estrategia de Estado, sabiendo que el comercio ya se discute junto con otros temas como la seguridad fronteriza, el combate al fentanilo, la migración y la energía. Todo está sobre la mesa”.
Las manufacturas, las empresas IMMEX y la integración tecnológica desplazan al petróleo como motor económico. El país se consolida como socio clave de Estados Unidos, pero enfrenta el reto de diversificar mercados, fortalecer la proveeduría local y apostar por la industrialización inteligente.
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